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domingo, 8 de enero de 2012

Resquicios,fragmento de mini novela


Hace no más de un año, conocí a una persona que levanto en mi la mayor admiración posible.

De ella solo quedaban los resquicios, los despojos de lo que un día fue, dicen… que hubo un tiempo en el que por mujeres fue envidiada y por hombres deseada.
Aun conservaba difusos rasgos bellos, ojos rasgados y negros, piel morena, pero ya raída y desaliñada.
Algunos dicen que tiene hijos pero no quieren saber nada, otros que sus hijos marcharon a Estados Unidos, pero en síntesis ella estaba sola y sin ganas de vivir.
Sumida en una gran depresión, deambulaba de un lugar a otro sin rumbo fijo y sin límite de tiempo. ¿Qué importa ya el lugar y el tiempo, si ella solo esperaba realizar ya el largo viaje?
Yo, a menudo coincidía con ella, en el bus .Yo iba a la Universidad y ella… deambulaba.
Aunque parecía siempre seguir la misma ruta, bajaba y subía de un autobús a otro.
Debía conocerse toda la ciudad, pensé.
-Un día lluvioso y frío, estaba todo el bus abarrotado, pies escurridizos y sin lugar a dudas allí abría alguna desafortunada caída.
La casi caída fue para esta señora, en cuanto vi un extraño vaivén que auguraba un fuerte porrazo, sujete mi mano junto la de ella. En aquel momento mi corazón se entristeció, al ver esos ojos llorosos, dándome mil gracias.-De nada señora, dije.
Aquel día fue el primero que me dirigió la palabra, y desde entonces cada día la saludaba y me contaba una pequeña historia de su vida, quizás buscaba una amiga o quizás simplemente alguien que tras años de silencio y amargura la escuchara.
Aquel primer día la historia fue breve pero arduamente profunda:
-La muerte debe ser sincera, silenciosa, tranquila y apacible, un verdadero descanso para un viejo cuerpo cansado…pues la vida es dolorosa, falsa y egoísta, terminó la frase con un leve suspiro...


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